Trujillo, venezolano apuñala a pareja delante de hija

A la 1.00 de la tarde de ayer, cuando el sol trujillano regalaba sus débiles rayos, José Antonio Borquez Quintero, ciudadano venezolano de 25 años, llegó a la habitación que ocupaba con Diana Carolina Méndez Chirinos, de 22 años, madre de su hija de dos años, enfurecido y fuera de sí.

De inmediato empezó a gritarla y reprocharle su conducta. Cuentan sus vecinos que, al parecer, le reclamaba la poca atención que le prestaba. Lo que inicialmente se inició con un intercambio de palabras -al interior de una habitación ubicada en el quinto piso de la calle Costa Rica, Mz. S, lote 28, de la urbanización Torres Araujo-, poco a poco se convirtió en una airada agresión física.

La pareja discutía frente a su pequeña de dos años. Esta lloraba desesperada por los gritos y golpes que oía y presenciaba. A José Antonio poco le importaba esto. Incluso, enfurecido le gritó a la pequeña y le exigió que se callara. Los vecinos pensaban que se trataba de una discusión más. Sin embargo, sus presunciones acabaron cuando oyeron a la mujer pronunciar una frase dramática: “auxilio, por favor, no me mates, te lo pido por mi hija”.

Fue en ese momento que una vecina se comunicó con los agentes de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad Provincial de Trujillo. Les dijo que llegaran pronto a la escena, pues una desgracia podría ocurrir. Los serenos atendieron el llamado. Llegaron al lugar en la brevedad del caso.

BAÑO DE SANGRE

Con ayuda de los vecinos y habitantes del edificio, el personal de Seguridad Ciudadana tocó la puerta de la habitación donde discutía la pareja de extranjeros. Intentaron persuadir a José Antonio a que se tranquilizara y abriera la puerta, pero este nunca hizo caso. La víctima gritaba desesperada que se apuren en ingresar que el tipo iba a matarla. Los llantos de la niña aumentaron.

Cuando los serenos lograron ingresar se encontraron con una escena dramática: charcos de sangre en diferentes partes del suelo y cama. La pared también tenía impresas huellas de sangre. En un rincón, desprotegida, nerviosa y con todo el cuerpo ensangrentado, yacía Diana Carolina. A pocos metros de ella su pequeña. José Antonio, el agresor, era parte de la escena. Él tenía en su mano un filudo cuchillo de cocina con el que había provocado varios cortes en el cuerpo de la mamá de su hija: cuello, tórax, rostro y brazos. Los serenos cuentan que la mujer tenía más de 25 cortes en el cuerpo. Sangraba de forma intensa.

Uno de los efectivos de Seguridad Ciudadana le dijo al ciudadano venezolano que soltara el cuchillo y este se negó. Estaba dispuesto a seguir atacando a la mujer. Los vecinos del edificio le preguntaban por qué actuó así. El tipo estaba fuera de control.

De forma inmediata, uno de los serenos se abalanzó encima de José Antonio. Forcejeó con él hasta que logró reducirlo y quitarle el cuchillo. A la escena del ataque también llegó personal de la Compañía de Bomberos. Ellos auxiliaron a la mujer y la llevaron de inmediato hasta el Hospital Belén de Trujillo. La niña, en tanto, tenía toda su ropita húmeda de sangre. Al parecer, mientras la pareja se atacaba, la mujer se aferraba a la vida abrazándola.

¿QUÉ PASÓ?

Las primeras declaraciones de Diana Carolina develarían la razón del ataque: “Me dijo que me mataría, que no me iba a dejar viva”. Los bomberos le pidieron que se tranquilice, que guardara silencio que, por ahora, lo más importante era que se sintiera mejor. Acomodaron su cuerpo sobre una camilla y la trasladaron hasta el nosocomio local.

En tanto, una unidad policial llegó para detener a José Antonio. A él lo trasladaron hasta el Complejo Policial San Andrés. Ahí lo internaron y entrevistaron horas más tarde. Una fuente contó que el ataque fue producto de los celos obsesivos del extranjero. “Él cree que, porque su pareja no le presta atención, seguro se ha fijado en otro hombre”, declaró nuestro informante.

Los médicos han informado que Diana Carolina debe permanecer internados dos o tres días. En ese tiempo su hija quedará bajo los cuidados de una amiga venezolana. A José Antonio se le inició investigación por el delito de intento de feminicidio. Él llegó a Perú, junto a su pareja e hija, hace más de dos meses. Se ganaba la vida como taxista. Cada mañana tomaba el control de su auto para ir en busca del pan de cada pan de cada día. Ayer, horas después de esta rutina, tomó el camino equivocado. Quiso matar a la mujer que le dio la dicha de convertirse en padre. Satelite

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